domingo, 8 de abril de 2018

Receta para vagos #14: Huevos rellenos

¡Hola holita, Miguelitos!


¿Qué tal estáis, queridos? Nosotras esta semana estamos especialmente vagas, no sabemos muy bien por qué. Ehm… la culpa es de la primavera, probablemente. Sí, eso. No tiene nada que ver con que trasnochemos por viciarnos a series y a fanfics de esas series y después estemos muy desganadas al día siguiente hasta que llega la hora de volver a viciarnos. En absoluto. Es todo culpa de la primavera. Que la sangre altera. Exacto. No nuestra. Eso.

Y precisamente porque estamos vagas, queremos compartir con vosotros una de esas maravillosas recetas que vamos dejándoos para ayudaros en vuestro día a día. Y también porque es primavera, y porque aunque es una receta fresquita, lleva huevo y mayonesa y todos sabemos que a esas cosas el calor bien, lo que se dice bien, no les sienta (lo que, personalmente, me hace preguntarme por qué la ensaladilla rusa es un plato de verano). Así que… digamos que esta es una receta especial vagos primaverales [aunque, queridos Miguelitos, si queréis, podéis hacerla en verano y luego meterla a la nevera. Eso sí, hay que comerla relativamente rápido. No es una receta de la que convenga dejar sobras por días y días, por eso como nos preocupamos por vuestra salud os la recomendamos de primavera (y también para evitar posibles denuncias por negligencia, ¡el que avisa no es traidor!)].

Así que, sin más dilación, ¡echémosle huevos! (Un aplauso por esta magnífica transición a la receta, por favor. Es genial).


HUEVOS RELLENOS

INGREDIENTES
Olla.
Huevos (como mínimo, dos por persona).
Una lata de atún en aceite. Cuando no había atún, en mi casa lo sustituíamos con paté. Y por increíble que parezca también sale rico.
Una pizquita de cebolla. En mi casa no echamos cebolla, somos unos rebeldes. En mi familia es que somos MUY fans de la cebolla.
Sal y pimienta.
Mayonesa.
Cuchillo.

PROCEDIMIENTO
1. Ponga agua en una cacerola. Puede sacar el agua del grifo. Si no tiene grifo, vaya a por agua al río/pozo más cercano. Intente no resbalarse con las piedras de alrededor: la orilla del río es engañosamente resbaladiza. El borde de las acequias también. No queremos tener que lamentar daños innecesarios.
2. Coloque la cacerola sobre el fuego y espere a que el agua comience a hervir.
3. Una vez el agua hierva, meta los huevos con cuidado de no quemarse (no meter los dedos en el agua hirviendo es una gran forma de evitar quemarse). Cueza los huevos en abundante agua hasta que la yema esté durilla (entre 10-12 minutos).
4. Deje que se enfríen antes de pelarlos. (Importante seguir este paso para evitar quemaduras). Un buen modo de hacerlo es meterlos en agua fría y esperar un ratito.
5. Pélelos. 
6. Córtelos por la mitad.
7. Quíteles la yema y resérvela en un bol.
8. Pique muy finamente una nimia* cantidad de cebolla.
9. Coja un tenedor y aplastuje el atún en su lata hasta que parezca comida para gatos. Intente no confundir la lata de atún con la de comida de gato desde un principio. Puede que la textura o el color engañe, pero les aseguro que el sabor no.
10. Ponga en el bol las yemas con el atún machacado, la cebolla picada, un par de cucharadas de mayonesa y salpimente al gusto.
11. Bata con cariño y precisión, la suficiente como para que el mejunje resultante esté ligado y no se desmenuce. Pruebe la mezcla inmediatamente, para ver si está a su gusto. NO SE LA COMA A CUCHARADAS, QUE SI NO FASTIDIA EL PROPÓSITO DE LA RECETA. Aunque hay que admitir que ganas no faltan de hacer eso al momento.
12. Rellene los vacíos existenciales de los huevos con la mezcla. Puede comer de inmediato, pero si quiere hacer del plato algo más elegante, puede comenzar a decorar en este momento. Mi madre tiene un plato especial para este plato con huequitos para los medio huevos y luego un hueco en medio para la mezcla que sobra, porque siempre hay más mezcla que huecos en los huevos.
13. Decore por encima con una rodajita de pimiento asado, una ramita de perejil, media aceituna o un poquito de pimentón, lo que más le apetezca. O sáltese este paso y engulla como si no hubiera un mañana, directamente del bol.
14. Sirva.
15. Disfrute.



Como veis, más rápido y sencillo no puede ser. Es posible que os queméis un poco con el agua, peeeero todo tiene su sacrificio. Y esta comida, tan simple y deliciosa, merece cada sacrificio posible. Luego también podéis montaros la fantasía y hacer formitas con los huevos como... ¿un círculo? ¿una flor? ¿un árbol? ¿una piedra? ¡El cielo es el límite! (o to' pa' dentro directamente, tampoco vamos a ir andándonos con tonterías). Y si os queréis poner bestias, siempre podéis hervir dos docenas de huevos, echarlo todo a la batidora y montaros la fiesta de huevos.

¡En fin, nosotras no tenemos más que deciros! Bueno, excepto que si los hacéis, nos digáis qué os parecen. A nosotras nos encantan, porque además es que no tienen apenas trabajo. Es una verdadera comida para vagos, y como tal, es deliciosa… y no muy sana (pero a la vez sí). ¡PERFECTO!

Con mucho amor y brillis brillis
Camino y Marina

*Nimia: insignificante, sin importancia.

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